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Pon todo a tu favor para estudiar: preparar la mesa.

¿Has empezado a estudiar y después de una semana empiezas a acumular días en los que no lograr encontrar el momento? Hoy vamos a ver dos sencillos consejos para favorecer la transición de la motivación al hábito.

De la motivación al hábito.

Como ya he expuesto en artículos anteriores, es necesario conseguir un estudio mantenido durante el tiempo. De nada valen las sesiones maratonianas, agotadoras y poco productivas del mes anterior. Es fundamental establecer un hábito. Con un buen hábito de estudio, aunque parezca que estudias pocas horas, puedes conseguir grandes resultados si lo mantienes en el tiempo.

Pero si vas a empezar, o si vas a retomar tu estudio debes recordar cómo parecen funcionar la motivación, la fuerza de voluntad y el hábito. Mi consejo es que luches por generar un hábito. Lo que te va a levantar el primer día de la cama es la motivación. Lo que te va a mantener alejado de las primeras “tentaciones” será la fuerza de voluntad. Pero lo que asegurará tu estudio durante semanas y meses, será tu hábito. Puedes volver a ver la explicación en este artículo.

Prepara tu mesa.

Una buena sesión de estudio matutino (por poner un ejemplo) empieza el día anterior. Por la tarde o noche, cerca de tu hora de acostarte, debes prepararlo todo. Si dispones de una mesa de estudio particular, pon los apuntes, los repasadores (pinturas, rotuladores, bolis) y el papel para tus esquemas. No dejes nada al azar. Una preparación de la mesa te facilitará la transición desde el punto en el que el cerebro no quiere hacer la tarea, hasta tu punto de máxima concentración. No des oportunidades a las tentaciones que te van a intentar alejar de tu estudio.

Si en cambio, no dispones de una mesa propia, sino que la compartes con otros miembros de la casa, o mientras duermen todos, tu mejor sitio es la cocina familiar, prepara una bolsa. Te valdrá desde una de plástico de la compra hasta aquella te te regalaron en un curso. Ahí introduce tus apuntes del día, y demás accesorios.

No le dejes a tu mente elección.

Al preparar la mesa, estamos sitiando a nuestra mente. Nuestro ego, o nuestro cerebro, no tiene opciones para proponernos como alternativa al estudio. Y, sobre la base de la repetición, poco a poco se genera un hábito. Por esta razón, muchos intentos de inicio de estudio fracasan. Se van poniendo opciones alternativas, que se combaten con pura fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad se agota. Es como levantarse para hacer un sano desayuno dietético, pero en la mesa de la cocina siempre hay pasteles recién horneados. No quiero decir que quiebres, pero se trata de aumentar tus posibilidades.

Conclusión: así ganarás tiempo de estudio.

Recuerda: si tienes una o dos horas para estudiar, tener el material preparado mejorará tu productividad. Esto se debe a que ganarás entre 10 y 20 minutos por cada sesión. Si estudias 5 veces por semana, son 50 a 100 minutos más de estudio.

Impresionante… ¿verdad?

 

No pierdas el tiempo, por favor. Lo agradecerás.

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