¿Cómo acertar más preguntas en un test de oposiciones?

¿Alguna vez has hecho un examen de una oposición de sanidad y has fallado preguntas que sabías perfectamente? Eso le ha pasado a casi todo el mundo. Y ¿a qué se debe? probablemente a no haber entrenado una adecuada técnica de test para exámenes de oposiciones. Como preparador, conozco ya unos cuantos casos que son todavía más catastróficos. Son aquellos en los que opositores que son excelentes estudiantes, hacen un test fantástico, pero suspenden. Esto se debe ha que han generado un fallo en la transcripción de una pregunta (la eterna que debía dejarse en blanco) y ¡van transcribiendo las respuestas en el espacio de preguntas diferentes!

Esto, afortunadamente, no es muy frecuente, pero es posible. Lo que tengo seguro es que nadie (especialmente aquellos que habéis estudiado mucho) queréis que os pase. Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Hay alguna manera de evitar este problema? Claro que sí, estudiar haciendo «simulacros de examen», entrenando una serie de técnicas que expondré a lo largo de diferentes artículos posteriores a este mismo. Ya sabéis que mi filosofía de estudio se basa en un estudio por tareas, variado. Tampoco demasiado, pues disminuiría nuestra concentración. Pero estudiar para una oposición sanitaria no es sólo memorizar, hay que escribir y finalmente hacer test.

Fallar preguntas fastidia/disgusta/enfada.

A todo el mundo le molesta fallar preguntas en un test de oposiciones. Especialmente cuando conllevan una penalización (que es lo más habitual en una oposición en sanidad). Y mucho más, las preguntas que tratan de temas que se han estudiado mucho y se dominan. Pero, ¿es probable fallar alguna pregunta? Por supuesto. El opositor tiene la dura tarea de «clasificar» las preguntas en dos categorías principales: las que no puede fallar y las de riesgo elevado. Y esta clasificación hay que hacerla el día del examen, a contrarreloj. La tenemos que hacer a toda velocidad, y encima, jugándonos una plaza.

Ya conocéis una de las características que determina una oposición (lo tratamos en el episodio #02 del podcast). No existe el 10. Como preparador, mi trabajo es analizar las oposiciones anteriores y determino la dificultad del examen en función de las notas de los veinte primeros. Lo más habitual, es que las notas máximas estén entre  el 6,8 y el 8,1 (sobre 10 para simplificar). Esto quiere decir, que al no haber un 10, os encontraréis preguntas (yo me las he encontrado como opositor) que no vais a saber qué responder. Y esto es lo normal.

¿Cuál es el peligro?

Por mucho que estudiéis, os vais a encontrar preguntas que no vais a saber responder. Esto no es peligroso en sí mismo. Lo peligroso es no detectarlas y consumir el poco tiempo que dan en el examen de una oposición. Lo verdaderamente peligroso es robar tiempo de preguntas que podéis acertar y que intentaréis resolver con más ansiedad y más presión. Y ahí, aparece el fallo.

Por lo tanto, no es aconsejable, ir leyendo las preguntas una a una, y no pasar a la siguiente pregunta hasta que no la hayáis resuelto. Porque os encontraréis  con preguntas que os consumirán tiempo, y que tal vez, nunca podáis resolver. Y os las vais a encontrar. Van a estar ahí, esperando a distraeros, para que cuando os lleguéis a las fáciles, vuestra ansiedad haya subido hasta tal punto que también las falléis.

En próximos post iré añadiendo consejos de realización de oposiciones. Si eres TCAE, puedes matricularte en el curso de «Tecnificación de test y repaso» para la OPE de SACYL, que la tenemos muy cerca.

La semana que viene, continuaré con este tema.

Notas del post

Podcast #02: «Las cuatro características de una oposición sanitaria»

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